NECESARIA COMPLEMENTARIEDAD ENTRE TRABAJO Y EDUCACION SOCIAL.
Hace unos días
comentando entre unas compañeras la situación generada en Zornotza con la
posible desaparición del equipo socioeducativo y el precedente que ello podía
suponer para otros educadores y educadoras, surgían algunas reflexiones que
también han surgido dentro de nuestro colectivo, Aldarrikatu y que queremos
compartir.
Hay un “a priori” a
destacar: En estos tiempos de dictadura financiera, los y las educadoras
sociales nos encontramos , por una parte , en que los recursos económicos
escasean y los recortes se centran principalmente en todo lo que tiene que ver
con los derechos y con las ayudas a colectivos más vulnerables. Por otro lado,
un montón de trabajadoras sociales funcionarias trabajando en los servicios
sociales de base que ahora se han liberado de toda la gestión económica y de
ayudas (que es lo que han venido haciendo durante muchos años) y que pueden
empezar a realizar su trabajo, trabajo social, en competencia, PARECE, con los
educadores y educadoras que han venido realizando trabajo socioeducativo mediante servicios subcontratados.
En esta situación, está
claro, que los y las profesionales de la educación social, tenemos todas las de
perder a la hora de acceder o siquiera mantener nuestros trabajos.
Podríamos incluso visualizar un
“efecto dominó” en lo que se refiere a los equipos socioeducativos .
Pero no es esto lo que
queríamos someter a debate, sino:
Los y las educadoras
sociales estamos trabajando en unos espacios y “nichos” en los que se hacían
cargo, al menos en una parte importante, los y las trabajadoras sociales hasta que les “encerraron” en despachos
trabajando con papeles? Y entonces los educadores y educadoras sociales pasamos
a ocupar esos espacios? .
Lo cierto es que en
algunos países de Europa, no se diferencia entre trabajo social y educación
social.
Podríamos formular
varias hipótesis :
. “La Educación social ha
venido a ocupar los espacios que el Trabajo Social ha dejado al asumir el
encargo de la gestión de los recursos socio-económicos”.
. “La Educación Social
tiene un componente diferenciador, el educativo, que se traduce en un
acompañamiento a personas, colectivos, en su cotidianidad hacía la mejora de su
calidad de vida y la de su entorno”
Y así podríamos seguir
formulando distintas hipótesis.
Sea como sea, tenemos
dos profesiones que están “condenadas” a compartir espacios y a construir
juntas.
Por esta razón, desde
Aldarrikatu, pensamos que es un buen momento para precisamente repensarnos como
profesión y hacerlo junto al Trabajo Social
y por aquello de hacer algo con lo que nos sintamos identificados e
identificadas, que nos sintamos recogidas y reconocidas como profesionales,
apelamos a los colegios profesionales, tanto el de trabajo social como el de
educación social, de manera que desde una reflexión conjunta, podamos
construir y trabajar desde la
complementariedad necesaria y no desde el antagonismo y la defensa “a ultranza”
de espacios de acción.


